Ya volvió con su familia. Gracias a todos los que compartieron. Actualizado el 19 de agosto de 2026, 5:00 p. m..
Volvió con su familia
el mismo día.
Apareció solo y nervioso en el parque, sin placa ni forma de identificarlo. Siete horas después su familia lo reconoció y vino por él. Alcanzó a estar en decenas de grupos del barrio antes de que se hiciera de noche.
Esta página la hicieron las personas que lo recogieron. No es un refugio ni una fundación, y nunca recibió ni pidió dinero por él.

Cómo terminó
Lo encontramos el miércoles 19 de agosto a media mañana. Hacia las cinco de la tarde su familia lo reconoció y vino por él: vive en el conjunto de al lado, se había salido y no encontraba el camino de vuelta. La entrega se hizo en la portería, con el vigilante de testigo. Apenas las vio, las reconoció.
Estuvo con nosotros unas siete horas. Bebió agua, pero no quiso comer nada seco en todo el día: solo aceptó algo de pollo y caldo. Un veterinario del sector lo revisó y le calculó entre cuatro y cinco años.
Gracias a Mónica, a la vecina del conjunto, a Magui, a la Fundación Felizza y al veterinario del barrio, que movieron el aviso en cuestión de minutos. Y gracias a todo el que lo compartió: por eso apareció el mismo día y no la semana siguiente.
Los datos del hallazgo
Queda acá como registro de lo que se publicó ese día, y por si a alguien le sirve de plantilla para un caso parecido.
Miércoles 19 de agosto de 2026, en la mañana. Andaba suelto y sin rumbo, y se dejó acercar sin problema.
En el parque contiguo al conjunto Alameda de San José 1, cerca del Portal de las Américas, sobre el límite entre Bosa y Kennedy.
Tipo schnauzer mestizo, talla mediana-pequeña. Pelo largo y lanudo, blanco crema, manchas grises en las orejas, cejas y barba marcadas. Los dos ojos azul claro.
Collar y pechera puestos, pero ninguna placa, chapa ni número de contacto.
Estuvo resguardado en una casa de familia, con comida, agua y techo. Ansioso todo el rato: se notaba que tenía dueño y que los estaba buscando.
Las fotos de ese día
Las tomamos el mismo día, en las horas que estuvo en la casa.



Si perdiste un perro en esta zona
Aunque no sea este, vale la pena revisar todo esto en las próximas 72 horas, que es cuando aparece la mayoría.
Pide en cualquier veterinaria que le pasen el lector de microchip a los perros recogidos. Es gratis y toma dos minutos.
Avisa al Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal y a la Unidad de Cuidado Animal de Bogotá, que llevan registro de animales entregados.
Reporta en el CAI de la localidad y en los grupos de seguridad del barrio: se mueven más rápido que cualquier red social.
Publica en los grupos de mascotas perdidas de Bosa y de Kennedy, en los dos. El límite entre localidades pasa justo por aquí.
Vuelve al último sitio donde lo viste al amanecer y al anochecer, y deja allí una prenda con tu olor.
Un favor, de parte de todos los perros
Este se resolvió en siete horas, y solo porque medio barrio compartió el aviso. Con una placa de diez mil pesos en el collar se habría resuelto en diez minutos, sin que nadie moviera un dedo. Un microchip hace lo mismo: cualquier veterinaria lo lee en dos minutos y sale el teléfono del dueño. Si tienes perro, ponle las dos hoy.
Si te encuentras uno perdido, esto es lo que funciona
Foto de frente donde se le vean bien los ojos, la fecha y el sitio exacto, y un número al que de verdad contesten. Nada de sellos de «encontrado» tapando la cara. Después, a los grupos del barrio: ahí es donde está la familia, no en el resto de la ciudad.
Esta página queda publicada como registro del caso. La hicieron las personas que lo recogieron: no es un refugio ni una fundación, y nunca recibió ni pidió dinero por él.